Los Bífidus de Atzavares
Comienza la semana con un frio menos invernal que el de la semana pasada. Nuestra querida “caja roja” sigue igual, en su lugar pese a que poco a poco el escenario que preside se va transformando: los bancales de barro empiezan a asfaltarse, e incluso ya tenemos camino para llegar a clase.Pero claro, esto es como esos bífidus de Danone, no sólo se nota por fuera, sino que te renueva por dentro. Hoy cuando hemos llegado a clase podíamos apreciar a un grupo de ELE-CASEI-IMUNITAS (obreros) entrando y saliendo de las aulas, con cables, cajas y demás aparatos que en algún momento han debido de olvidar en nuestra aula.
La cuestión es que ya tenemos altavoces. Realmente nadie los pidió (como mucho Ferris y su micrófono no-hace-falta-pero-lo-pongo) Cables y más cables caían de las placas del techo levantadas. Supongo que en un par de días conectarán el proyector de pared y las neo-mesas modernas de los profesores.
Eso sí, de la nueva máquina de café, de los enchufes que hacen falta y del aire acondicionado/calefacción no se sabe nada. ¿Realmente es más necesario los altavoces que el parquin?
No nos quejamos de los apaños que están llevando a cabo, pero esperamos que no tengan que pasar otros cuatro años para que se vuelvan a escuchar las voces de los protoperiodistas aclamando: ¡Atzavares También Existe!
Atzavares también existe
Llevamos un par de semanas con esta práctica de los Blogs… y son ya muchos los que han dedicado un post a quejarse de nuestra querida facultad. También es verdad que una de las premisas era hablar de temas relacionados con la universidad. Como las vicisitudes de Atzavares brillan por su ausencia, es normal que leamos fervorosas críticas al aparcamiento, al no-camino, al aire acondicionado… A ellas se les suman ahora deficiencias en el sistema wi-fi, la carrera de obstáculos que hay que superar para llegar desde Altabix a nuestra facultad, la mancha borrosa del proyector de clase, los pocos enchufes a la red eléctrica que hay en el aula... Suma y sigue.
El otro día hablamos con quien pensábamos que podía resolver nuestros problemas para informarle de las quejas; y cuál fue nuestra sorpresa cuando nos dijo que estaban hartos de llamar a-quién-corresponde para decirle cuáles son las carencias de Atzavares… pero a ellos ya no les escuchan.
Por eso, nos animó a que fuéramos nosotros los que nos quejáramos de todas estas cosas. Eso sí, de forma anónima. “¿No os acordáis de lo que le pasó al alumno que hizó aquel programa de sexo en la radioUMH?"
Ya está bien de que se ningunee a los futuros periodistas ¡Estamos aquí! ¡Miradnos!
¡¡ATZAVARES EXISTE!!
En fin, un lugar en condiciones. Únete a esta campaña de “Atzavares existe” que reúne todas nuestras críticas. Envía una queja a “calidad” de la UMH haciendo click aquí y lo más importante pon un gadget como el de arriba en tu blog o escribe el lema de la campañana en la primera página del blog, para que se vea nada más entrar. ¡Qué se entere todo el mundo de que Atzavares también existe!
Bi bi di ba bi di bú
Ha hecho falta algo más de siete palabras (y no de magia) para que al final se tomase en cuenta las reivindicaciones de los alumnos atzavareños*
Y es que, hasta ahora nos tenían marginados en la UMH. Nuestro edifico veía como crecían nuevas construcciones en los bancales aledaños, como se enverdecía (de forma artificial) los jardines delanteros, como se plantaban árboles milenarios frente al rectorado… pero ahí seguíamos nosotros, embarrándonos cada mañana de lluvia.Y ahora, nuestra hada madrina, ha llegado en forma de obrero; y su varita, transformada en apisonadora. Y es que parece magia: como si se tratase de lo más fácil del mundo, en un par de días han levantado lo que en tres años hemos estado reivindicando.
Poco a poco nuestro edificio dejará de ser esa caja roja del final, a ser la caja roja al final del camino. Ahora sólo falta que nos arreglen los jardines, perdón, bancales que rodean la facultad. Que para que el musgo y fango los pueblen es preferible que se le saque partido como aparcamiento, pese a que estéticamente quede peor. Pero peor era tener a 400 y pico estudiantes haciendo las cabras (más de la cuenta) para llegar a clase.
Ya puestos a ser hadas madrinas, que no se queden sólo con la calabaza, que nos arreglen también el vestido. Pero claro, viendo lo que han tardado en hacernos el sendero. Sa la ca du la…
Y ahora me voy a leer el cuento que nos han dejado en la web para la práctica de la semana que viene, “Y no, no es broma. El texto que se adjunta es 'Cenicienta' de Perrault. Que disfrutéis de la lectura”. Bi bi di ba bi di bú.











